<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<?xml-stylesheet type="text/xsl" href="/rss20.xsl" media="screen"?>
<rss xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom">
<channel>
<atom:link href="http://gatitafiera.blogspirit.com/web/index.rss" rel="self" type="application/rss+xml" />
<title>gatitafiera - web</title>
<description>aqui encontraras informacion de todo aspecto tanto personal, familiar, polito, de trabajo</description>
<link>http://gatitafiera.blogspirit.com/web/</link>
<lastBuildDate>Tue, 04 Nov 2008 13:33:45 +0100</lastBuildDate>
<generator>blogSpirit.com</generator>
<copyright>All Rights Reserved</copyright>
<item>
<guid isPermaLink="true">http://gatitafiera.blogspirit.com/archive/2005/12/22/la-paradoja-de-lo-digital-y-del-olvido.html</guid>
<title>La Paradoja de lo Digital y del Olvido</title>
<link>http://gatitafiera.blogspirit.com/archive/2005/12/22/la-paradoja-de-lo-digital-y-del-olvido.html</link>
<author>noreply@blogspirit.com ()</author>
<category>Web</category>
<pubDate>Thu, 22 Dec 2005 10:05:00 +0100</pubDate>
<description>
LA PARADOJA DE LO DIGITAL Y DEL OLVIDO&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;b&gt;&lt;i&gt;Hoy todavía se puede leer un manuscrito del Mar Muerto, pero no se puede leer un CD-Rom de hace quince años: mientras más digitalizamos nuestra memoria cultural más nos arriesgamos a perderla.&lt;/i&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; Después de haberse asociado con los diversos encomios de la nueva civilización digital, hay que tomar en cuenta también uno de sus probables efectos más perversos: la amnesia que prepara para las siguientes generaciones, si no se le da la debida atención. Paradójicamente, mientras más digitalizamos nuestra memoria cultural más nos arriesgamos a perderla. El poder tecnológico, al cual concedemos actualmente nuestra confianza para conservar mejor nuestros libros, nuestras imágenes, nuestras películas, nuestras producciones musicales y televisuales, amenaza fuertemente con traicionarnos.&lt;br /&gt; A pesar de lo que digan los fanáticos acerca de él, es mucho menos seguro que el papel o que el plástico de las películas y los videos, de los que no obstante, conocemos su fragilidad. La mayoría de los sitios web que creamos hace menos de diez años ya están borrados para siempre. Ya no tenemos ningún medio para leer los primeros CD-Roms de los años ochenta. Los lectores y los softwares de esa época ya no existen. Todavía podemos leer manuscritos del Mar Muerto, inscripciones en las tumbas egipcias, pinturas rupestres que datan de millares de años. Pero cómo podremos leer en tan solo diez años un disco óptico para el que ya no existirá lector, mientras que los softwares actuales habrán progresado de tal suerte que no podrán reconocer el lenguaje binario de un software que se puso a la venta en el año 2000? Los discos láser, tan vanagloriados hace todavÌa diez años, ya son anticuados. Y los lectores, casi todos incompatibles entre las diferentes marcas, son en lo sucesivo incompatibles de un año al otro siendo de la misma marca. Los CD-Roms, tan vanagloriados en su momento, van a ceder su lugar al Digital Video Disc, que, a su vez, va a evolucionar al ritmo del mercado. Los discos ópticos de los centros profesionales de archivos sufrirán la misma evolución&lt;br /&gt; Hay que estar consciente, además, de que con cada nueva ola de digitalización, elegimos lo que nos parece lo más importante y rechazamos el 90% de los archivos disponibles. Esa elección se hace según criterios circunstanciales y de moda, en nombre de los cuales no se habría conservado ni a Van Gogh, ni a Rimbaud. Y podríamos decir lo mismo de la memoria de la gente común, y de su vida cotidiana, a pesar de ser tan apreciada también por los historiadores. Quizás habría que pronunciar aquí una ley: mientras más poderosa y sofisticada es la tecnología, más inmediata, intensa y planetaria es la comunicación y más riesgo corre la memoria de ser efímera, a menos que se le clasifique inmediatamente como &quot;histórica&quot;.&lt;br /&gt; De manera inversa, huellas de pies de niños en la arcilla, como las que acaban de descubrir en cuevas prehistóricas, pueden quedar intactas durante milenios. Perder nuestra memoria en el momento en el que el tiempo social e histórico se aceleran vertiginosamente es peligroso. Cuando nos enfrentamos con la velocidad, con lo desconocido, en una aventura humana cada vez más audaz, es esencial cultivar nuestra memoria, saber quiénes somos y de dónde venimos, guardar la memoria de las lecciones de la historia.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;
</description>
</item>
</channel>
</rss>